¿Cómo
vio Picasso a los animales?. Esta es la pregunta que nos hacemos
hoy al recordar al genio de la pintura española del siglo
XX. Repasando la cantidad de sus cuadros, los dibujos e ilustraciones
en los que pinta perros, gatos, monos, pájaros, palomas,
toros, caballos... Descubrimos que estos animales permanecen fieles
al ambiente triste de épocas difíciles.
Picasso miraba a todo este mundo, incluido el mundo de los que
son simplemente animales. Adoraba a los perros, sintió
especial predilección por los dálmatas. Siempre
tuvo a su lado perros. Le acompañaban en sus momentos creativos.
En todas las épocas de su pintura (la azul, la rosa, la
cubista, la realista y la informal) aparecen animales, si no como
protagonistas del cuadro, sí como actores significativos
e indispensables, y no como mero acompañante del hombre.
Desde su época de aprendiz de pintor junto con los primeros
tiempos en Barcelona, hasta los últimos cuadros, palomas,
perros, toros... son pintados continuamente con amor, con un significado
que brota no por el simple hecho decorativo de la composición,
sino como asunto definitorio y complementario del cuadro.
Las
palomas, los toros, los caballos... fueron tema pictórico
constante, pero en su vida se le vio constantemente acompañado
de los perros, sus amigos. Cuando ya a los ochenta años
se trasladó a vivir al castillo de Vauvenargues se llevó
consigo a su última mujer, su hija, los criados y tres
perros... y es que los consideraba como de la familia.