Juego, entrenamiento y disciplina son elementos que debes manejar
para adiestrar a tu perro, los más sencillos son: salto,
cobro y natación. No hay nada más sano para el perro
y que a la vez brinde más satisfacción al amo que
una buena forma física.
No olvidemos, y desgraciadamente se olvida, que todo perro necesita
de un ejercicio físico diario, que le mantenga ágil
y sano.
Salto
La primera vez que obligues a saltar obstáculos a tu perro,
deberás hacerlo con vallas de pequeña altura, en proporción
al tamaño de tu perro. Los obstáculos deben estar
dispuestos en círculo, a una distancia suficiente como para
poder salvarlos al paso. A continuación sujeta al perro y
da vueltas con él a todo el circuito, ordenando a cada obstáculo
"salta", luego le felicitarás.
Esta práctica tiene como finalidad que el perro entienda
lo que quiere decir la nueva voz de mando, y tome confianza para
atacar alturas mayores. De esta manera y practicando a menudo, el
perro adquirirá destreza y agilidad para saltar casi cualquier
tipo de obstáculo. No obstante no se debe abusar de ello,
procura practicar siempre en terreno blando.
Cobrar
Este ejercicio es muy útil para que el perro corra, sin
necesidad de que tú lo hagas con él. Todos lo perros
tienen el instinto de correr tras cualquier objeto que se les antoje
y traerlo hasta las inmediaciones de su amo.
En primer lugar, arroja cualquier tipo de objeto, evitando palos
con astillas porque esto podría dañar su dentadura.
El perro saldrá detrás del objeto arrojado, llámalo
y felicítale. Deberás cada vez tirar el palo a mayor
distancia, hasta que el perro consiga la perfección en la
ejecución de este ejercicio.
Nadar
Para que el perro se meta en el agua no necesita de ningún
tipo de adiestramiento especial. Al perro en general le gusta bañarse
y nadar. Lo que sucede es que siente un lógico temor natural
ante lo desconocido, por ello no se le debe nunca forzar a bañarse
al perro.
Lo ideal es que si el perro siente algún temor especial,
lo recomendable es dar largos paseos con él a lo largo de
la orilla del mar con el fin de que se acostumbre al contacto con
el agua.
Una vez que hayas conseguido que el perro entre en el agua, no
le obligues a permanecer largo rato en ella, ya que has conseguido
lo más importante. A partir de aquí, será él
el que se vaya aficionando más y más a nadar y cada
vez será mayor su tiempo de permanencia en el agua.