Esta cuestión puede parecer ridícula, pero el sexo
del futuro compañero constituye un extremo muy importante.
¿Se tiene la intención de tener algún día
una camada de cachorros? Si la contestación es afirmativa,
está resuelta la cuestión del sexo; si no, es conveniente
considerar las ventajas y los inconvenientes.
Habitualmente el macho es mas independiente que la hembra. Se corre
el riesgo que a veces abandone el hogar para ir de juerga con sus
congéneres, sobre todo si olfatea alguna perro en celo. El
macho es casi siempre más fuerte y en ciertos casos más
bravo y atrevido. Generalmente será más eficaz si
se adiestra para la guarda o para el ataque.
La hembra suele ser más familiar, más unida a la
casa y a sus dueños. En cambio, su sexo la condena a periodos
de celo semestrales durante los cuales necesita una estrecha vigilancia
para evitar que se pueda aparear desafortunadamente. Además,
la perra en celo pierde sangre unos 14 días
En resumen, la elección del sexo es difícil de hacer.
Es puramente subjetiva y se apoya sobre todo en las experiencias
anteriores con los perros. Quien jamás ha tenido perros,
de cualquier manera, no corre un grave riesgo, pues sea macho o
hembra, su protegido sabrá hacerse apreciar.