Mi vida dura unos 10 o 15 años. Cada separación
de ti es para mí un sufrimiento. Piénsalo bien antes
de adquirirme.
Dame tiempo para comprender lo que quieres de mí.
Infúndeme confianza, pues vivo de ella.
No te enojes demasiado conmigo y no me encierres como castigo.
Tú tienes tu trabajo, tus diversiones y tus amigos; yo
... sólo te tengo a ti.
Habla conmigo de vez en cuando.
Aprende a tratarme como es debido. Yo nunca olvido.
Antes de pegarme, piensa que mis mandíbulas podrían
destrozar fácilmente los huesecillos de tu mano, y, sin
embargo, no hago uso de ellas.
Antes de que me taches de inútil, testarudo o perezoso,
cuando me pides que haga algo y no lo hago, piensa que ha podido
sentarme mal la comida, que he estado demasiado tiempo al sol
o que mi corazón puede estar cansado.
Ocúpate de mí cuando llegue a viejo: tú
también lo serás algún día.
Quiero que estés a mi lado cuando llegue ese difícil
trance. No digas nunca "no puedo resistirlo" o "que
no ocurra cuando yo me halle presente"; Todo me resultará
más fácil si estás a mi lado.