El
Dogo es un perro único e inconfundible. No se parece a ninguna
otra raza. Su armonía unida a su tamaño gigante, hace
que nunca pueda pasar desapercibido y que sea llamado el Apolo de
lo perros.
Son cinco los colores admitidos por el estándar para el
Dogo alemán: doradeo, atigrado, arlequín, negro y
azul. Estos cinco colores se agrupan en tres bloques que a la hora
de los juicios o los cruces, forman tres grupos cerrados. Por ejemplo.
Dorado y atrigrado, arlequín y negro, azul.
Criar un cachorro de Dogo Alemán constituye una auténtica
aventura. Cuando comparamos un robusto cachorrete de 2 ó
3 meses con su esbelto y gigantesco padre, y pensamos que en pocos
meses crecerá tanto como él, nos encontramos frente
a un proceso realmente fantástico.
La edad normal de adquirir un cachorro es de 2 a 3 meses aunque
cuanto mayor sea, más fácil es intuir cómo
será cuando llegue a la edad adulta. A los dos meses y medio
es la edad ideal para cortarle las orejas. El futuro de una bonita
cabeza depende de ello.
El calcio y las vitaminas es otro dato a tener en cuenta en la
crianza del Dogo Alemán. Existen una gran cantidad de productos
veterinarios para criar a tu perro sano.
El Dogo debe tener su plato de comida o agua elevado del suelo
hasta la altura del pecho, y procurar que no se tumbe sobre superficies
rugosas y duras, para evitar que se le formen callosidades. Es aconsejable
ponerle una manta o colchoneta donde acostumbre estar.